Hace algunos años, sin exagerar recuerdo a un viejo amigo, con quien solía salir mucho, tocar música, hablar de libros congeniabamos bien pero debido a que nuestras vidas tomaron distintos caminos no nos hemos vuelto a ver. Un día entre pláticas haciamos reseñas verbales de los libros que leiamos, pero yo no entendía muy bien la suya, sin embargo entusiasmada lo escuchaba, su libro era El Zahir y me comentaba acerca de los rieles del tren, hasta ahora caigo en cuenta de lo que me había tratado de decir aquel día.
Llevaba apróximadamente 5 años de amar a la misma mujer, cuando decidí dejar mi área de confort y volver a aventurarme en lo desconocido y en la búsqueda de mí misma (algo que llevo haciendo hace muchos años) cuando la idea no era en un principio esa, dejé la ciudad en la que viví, y me refiero a vivir no por que tenía una residencia ahí, más bien porque aprendí y enseñé muchas cosas en ese lugar, conocí y abandoné otras tantas.
Teníamos poco tiempo de haber vuelto a vernos cuando decidimos casarnos, vivir juntos, conquistarnos de nuevo y enamorarnos otra vez, las cosas iban resultando, volví a dejar de pensar solo en mí para enfocarme en sus sueños, claro no dejando de lado los míos, los problemas creimos haberlos superado y empezabamos una nueva historia, pero poco a poco nos volvían a acechar como lobos en caza, decidimos mudarnos fuera pero el error fue haberme ido primero.
Senatado en la terraza del hotel en el que me hospedo los pensamientos fluyen y los recuerdos inhundan mi cabeza y buscan el error que ha hecho que Lourdes se haya quedado y haya desaparecido de mi vida, me pregunto ¿ fue ese día al salir de casa cuando empezó todo? ¿ Tenía yo la obligación de quedarme o tenía que haber sido mas duro y decirle que era mi mujer y tenía que estar conmigo a donde fuese, que necesitaba de su comprensión y su apoyo?
No lo creo, sé muy bien que tenía que dejar que decidiera lo que era mejor para ella, pues si la ponía a escoger entre sus ideas y yo estaría traicionando todo lo que ella me había enseñado y lo que ella había hecho por mí, concluí que necesitaba un poco de libertad, salir, vivir emociones ¿Qué había de malo en eso?
Durante algunos años apesar de las dificultades tanto económicas como familiares que tenía Lourdes continuaba en sus investigaciones históricas, salía de viaje, conocía gente, me parece extraño no haber pensado en la idea de que me pudiera haber sido infiel en esas ocaciones y hasta la fecha no creo que lo haya hecho, es antropologa, y es un tanto hippie, tiene ideas muy convencionales y es toda una dama, tras esta distancia entre nosotros, los dos viajando ella empezó a platicarme sobre Ahmed, un antropologo al que conocío en uno de su viajes, no le tomaba la menor importancia debido a mi confianza sobre ella, pero lo que no noté fue que poco a poco las pláticas entre nosotros disminuían.
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