Durante una noche de lectura, me doy cuenta de que el libro puede que exprese mi historia, o simplemente que fue una señal, pero leyendo esta vez a Borges y no a Coelho, "algo que, una vez tocado o visto, jamás se olvida"- y va ocupando nuestros pensamientos hasta la locura, me di cuenta de que mi Zahir, a comparacion de muchas definiciones, el mío llevaba una propia, incluso un nombre, y su nombre es Lourdes.
En los próximos días, tratando de salir de la rutina decido ir a una de las catedrales de la ciudad de Morelia, en su centro histórico, caminando entre las calles, perdiendome en una ciudad que no conocía, logré ubicarme y llegar a dicha iglesia. Cada lugar - incluso en aquellos en los que nunca había estado antes- me recuerdan a mi Zahir, la veía en cada esquina, en cada persona, empezaba a invadir mis pensamientos, mis sueños, a veces seguia a una persona hasta asegurarme que no era la persona que estaba buscando, la veía en bares, museos, en todas partes, como el Zahir ocupaba todos mis pensamientos necesitaba algo que no me llevase a la desesperación. Y sólo había una solución posible: buscarme una amante.
Conocí a muchas personas, y terminé interesandome por una mujer llamada Alicia, era un poco mayor que yo, era completamente distinta a mí, a Lourdes, no imagino porque me fijé en ella hasta que la fui conociendo, ella fingía no saber lo que pasaba en mi alma y yo fingía no saber lo que pasaba en la suya ( un tanto enigmática, llena de miedos, con ganas de no enamorarse de otro bastardo aunque todos los anteriores fueron algo especial para ella y lo siguen siendo) erámos amigos, le fascina la política, yo la detesto, disfrutamos del caminar juntos, de platicar, me arriesgaria a decir que hasta había espacio para un determinado tipo de amor - diferente del que yo sentia por ester y ella sintío por sus demás hombres-.
Llegando a la Catedral del centro de la ciudad, entré e inmediatamente noté que la estaban remodelando, cambiandole algo aquí algo por allá, los ventanales cambiaron de forma, y una guía turística explicaba la historia de aquel lugar, inmediatamente después de recorrer la catedral entera me di cuenta de algo muy importante : la catedral soy yo, es cada uno de nosotros. Vamos creciendo cambiando de forma, respecto a lo que nos acomoda mejor, pero a pesar de eso seguimos adelante mantiendonos firmes, erguidos de forma que protejamos y veneremos no las ventanas nuevas, las puertas, las paredes que han sido remodeladas una y otras vez sino el espacio vacío, el espacio que está allí para adorar lo que es importante para nosotros y querido. Si, somos una catedral, pero ¿qué hay en esa catedra? ¿Qué hay en ese espacio vacío de mi catedral interior? Lourdes, mi Zahir. Ella lo llenó todo,por eso estoy aquí, vivo. Durante algún tiempo comienzo a tomar la rutina de salir a sentarme en algun parque y leer, me doy ideas, pues me es necesario volver a escribir, esta vez quiero hacer un largo cuento quizá un libro, o mejor dicho una larga carta para la mujer de mis sueños, a la mujer que amo y que amaré para siempre. Talvez un día esto llegue a sus manos, si el destino lo permite, o talvez no suceda yo ahora soy un hombre en paz con mi espirítu, ya no lucho, ya no busco a Lourdes en todos lugares, en todas caras. Al contrario estoy satisfecho de que exista - me ha demostrado que soy capaz de un amor que yo mismo desconocía, eso me deja en estado de gracia. Acepto el Zahir, dejaré que me lleve a la santidad o a la locura.
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