Pasaron algunos días desde aquella fiebre en plenas vacaciones, cabe mencionar que a mitad de estás me habla mi jefe pidiendome volar inmediatamente a la ciudad de Morelia, inmediatamente alisté mi maleta y me dispuse a ir al aeropuerto a comprar el boleto, para mi suerte tenía que hacer escala de 8 horas en una ciudad que quedaba a solo dos de ahí, me ilusioné, avisé y llegué. A solo unos pasos de aquella hermosa mujer me encontraba yo, viendola a través del vidrio del aeropuerto internacional de la ciudad de Tijuana viendo como ansiosamente me esperaba, pero ¿Qué no me había dicho ya que no me amaba? ¿Porqué esa emoción de verme? solo ilusionaba mi corazón, nos vimos la abracé como si fuese lo último que haría en mí vida, y la besé siendo que le había prometido no hacerlo, esperaba una bofetada o un empujón pero para mi sorpresa me correspondío y me abrazo, me dijo lo mucho que me extrañaba, y le dije lo mucho que la amaba, la invité a cenar nuestro platillo favorito, pero no pudimos hacerlo, pero aún así nos dimos el lujo de cenar juntos, ví a mucho de mis amigos, familia, etc pero lo que más quería era estar ahí en esa mesa platicamos, nos miramos no miramos, nos abrazamos, nos besamos, todas esas 8 horas fueron las más hermosas en mi vida y las últimas, con lágrimas en los ojos esa noche llego al final, y nuestra despedida fue corta pero larga en el corazón.
-Pideme que no me vaya
-No, estaría mal, sería egoísta de mi parte
-Puedo hacerlo, no necesito más que estar a tu lado- Sonríe y me besa, siento sus lágrimas en mis labios, siennto como el mundo se detiene, y solo saboreo el exquisito sabor de esos labios carnosos combinado con el dulce sabor de esas lágrimas llenas de amor, y de esperanza, me entregó un libro con dedicatoria y un perrito de peluche que le había dado hace mucho tiempo, para que la recordara, tomé mis cosas y ...
-No te vayas.
Lo dijo! ¡no lo puedo creer! ¡me lo pidío! no pude quedarme, no sé, no entiendo que fue lo que me empujo a subir al avión si eso era lo que necesitaba escuchar para quedarme a su lado, la besé por última vez, en la boca y luego besé sus dulces y suaves manos, le dije que la amaba, como siempre, desde el primer momento y para siempre el amor era el mismo, que no disminuia ni aumentaba con el peligro de que eso se saliera de control y me creara una especie de dependencia hacia ella, pero en si ¿que no todos dependemos de ese alguien cuando nos enamoramos? ¿Que no buscamos esa satisfaccion de saber que siempre estará alguien a tu lado para disrutar lo bueno y ayudarte en lo malo? pero amar más de lo debido también significaría aprisionar al otro ser, y eso va en contra del amor verdadero, el amor puro.
Me fuí más a fuerzas que con ganas, abordé el avión y me despedí de aquella ciudad, en mis horas de vuelo no podía dormir, no dejaba de recordar esas 8 horas, que me hicieron tan feliz, ¿será que así es como se debería vivir?¿ sin preocuparse por la historia que llevamos detrás? ¿como un soldado de guerra? viviendo a cada minuto sin preocuparse de si estará bien lo que hacemos o no, si a alguien le gustará la idea, simplemente pensando en que pueden ser los últimos momentos de la vida y que se tienen que apreciar, como un soldado entre las balas. Después de ese día, no he vuelto a saber nada de mi amada Lourdes.
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